Cuando pensamos en una web para nuestro negocio creativo, muchas veces nos enfocamos solo en que se vea bonita: tipografía cuidada, fotos estéticas, colores armoniosos… y no está mal, ¡claro que no! Pero la realidad es que la belleza sin estrategia no convierte.
Tu web debe ser una extensión de tu marca, un espacio que conecte emocionalmente y guíe suavemente a tu clienta hacia tomar acción. Cuando trabajas con mujeres, la clave está en crear confianza antes de vender. Una web que presiona genera rechazo; una web que acompaña inspira decisión.
Paso 1: Define la experiencia que quieres transmitir
Antes de abrir tu editor, piensa:
¿Cómo quiero que se sienta mi clienta al entrar?
¿Qué emociones quiero que experimente al navegar por mi web?
¿Cuál es la acción más importante que quiero que realice?
Paso 2: Estructura clara y simple
Divide tu web en secciones que fluyan:
Quién eres
Qué ofreces
Testimonios o ejemplos de tu trabajo
Llamadas a la acción suaves (ej.: “Descubre más” en lugar de “Compra ahora”)
Paso 3: Cada imagen y palabra con intención
Fotos, colores, tipografía y textos deben transmitir tu esencia y tus valores.
Ejemplo: un color pastel suave transmite calma y cercanía; un tono de voz cercano genera empatía inmediata.
Paso 4: Guía la mirada de tu visitante
Usa jerarquía visual: títulos grandes para lo importante, colores que destaquen los botones de acción, espacios en blanco para respirar. Cada elemento debe conducir la experiencia sin forzar decisiones.
Paso 5: Revisa desde la perspectiva de tu clienta
Antes de publicar, navega tu web como si fueras tu clienta ideal:
¿Se siente acogida?
¿Encuentra lo que necesita sin esfuerzo?
¿Siente que puede confiar en ti y tu servicio?
💡 Consejo extra: tu web es un reflejo de tu marca. Cuando está alineada con tu esencia y con tu clienta, la belleza se convierte en estrategia, y la estrategia en ventas naturales.